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Por Miloš Duraković

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El Chips Act europeo: qué financia, en qué falló y qué viene ahora

circuit board with glowing traces around a processor

El Chips Act europeo se aprobó con la ambición de duplicar la cuota europea en la producción mundial de semiconductores hasta el 20 por ciento en 2030. Tres años después, hay bastante consenso en que el objetivo no se va a cumplir y en que el instrumento nació corto para lo que pretendía.

Conviene saberlo, pero no es lo que le sirve a usted. Lo que le sirve es que el Chips Act puso en marcha líneas de financiación, líneas piloto y una infraestructura de diseño que están abiertas ahora mismo, y que el 3 de junio de 2026 la Comisión propuso su sucesor, el Chips Act 2.0.

Qué puso en marcha el Chips Act

La norma tiene tres pilares.

Pilar 1, la iniciativa Chips para Europa. El brazo de investigación, desarrollo y creación de capacidad. Hasta 3.300 millones de euros de dinero europeo, repartidos más o menos a partes iguales entre Horizonte Europa y el programa Europa Digital, y ejecutados a través de la Empresa Común de Chips.

Pilar 2, seguridad de suministro. Un marco para apoyar instalaciones de fabricación pioneras en Europa, con una vía de aprobación de ayudas de Estado que por otro camino sería complicada. Es el pilar que hay detrás de los grandes anuncios de fábricas.

Pilar 3, seguimiento y respuesta a crisis. Vigilancia de la cadena de suministro, un mecanismo de coordinación y poderes de emergencia en caso de escasez.

Para casi cualquier empresa, el pilar 1 es el único al que puede acceder de verdad.

Qué financia la Empresa Común de Chips

La Empresa Común de Chips es el organismo ejecutor y va lanzando convocatorias a lo largo del año. Los presupuestos de las últimas convocatorias se han movido entre unos 10 y 50 millones de euros por tema.

Líneas piloto

Es la inversión en infraestructura más importante. Hay cinco líneas piloto financiadas, que cubren desarrollo de procesos, ensayo y experimentación, y producción a pequeña escala. Están pensadas a propósito para salvar la distancia entre la investigación de laboratorio y la fabricación industrial.

Las líneas piloto cubren nodos avanzados, tecnología de silicio sobre aislante totalmente empobrecido, integración heterogénea y encapsulado avanzado, y semiconductores de banda prohibida ancha.

Por qué le importa esto a una empresa que no fabrica chips: las líneas piloto dan acceso a una capacidad de fabricación que ninguna pyme podría permitirse levantar. Si diseña silicio a medida, ya sea para acelerar IA, para sensórica o para procesamiento especializado, el acceso a una línea piloto es la diferencia entre un diseño sobre el papel y un diseño que puede probar.

La plataforma de diseño

Una plataforma virtual pensada para dar acceso a herramientas de diseño avanzadas, bibliotecas de propiedad intelectual y entornos de diseño en la nube, sobre todo a pymes y startups que no pueden pagar licencias comerciales a esa escala.

Es la parte de la que menos se habla de todo el programa. Las herramientas de automatización del diseño electrónico son carísimas y suponen una barrera de entrada muy real para una startup de chips. Un acceso subvencionado cambia quién puede permitirse siquiera intentar un diseño.

Centros de competencia

Una red repartida por los Estados miembros que aporta conocimiento experto, formación y acceso a instalaciones. En el fondo son como los centros europeos de innovación digital, pero específicos de semiconductores.

Formación

Formación profesional, programas para estudiantes y polos universitarios de excelencia. Las convocatorias de 2026 han cubierto justo estos temas, lo que refleja que cada vez se reconoce más que el cuello de botella del talento aprieta tanto como el del capital.

Quién puede aprovechar esto de verdad

Diseñadores de chips y empresas fabless. El encaje más claro: acceso a líneas piloto, acceso a la plataforma de diseño y convocatorias de investigación.

Empresas de hardware que especifican silicio a medida. Si su hoja de ruta de producto incluye un ASIC o un acelerador especializado, la infraestructura de diseño y de líneas piloto le interesa aunque no sea una empresa de semiconductores.

Proveedores de equipos y materiales. Buena parte de la fuerza real de Europa en semiconductores está en equipos y materiales, no en la fabricación. Las convocatorias lo recogen.

Desarrolladores de herramientas de diseño electrónico. La plataforma de diseño necesita herramientas.

Organismos de investigación y universidades. Hay partes muy sustanciales de las convocatorias orientadas a investigación.

Empresas de software, a veces. Resulta menos evidente, pero la pila de software alrededor del diseño de chips, la verificación y el codiseño de hardware y software entra dentro del ámbito, y es un terreno donde Europa tiene capacidad.

En qué falló la primera norma

Conviene entenderlo, porque marca lo que la propuesta de Chips Act 2.0 intenta corregir.

El dinero se quedó corto para el objetivo. 43.000 millones de euros fue la cifra de movilización que salió en los titulares, y la mayor parte era dinero nacional y privado, no europeo, frente a competidores que comprometían mucho más. Duplicar la cuota de mercado con esa aritmética en contra nunca fue verosímil.

En gran parte fue un reempaquetado. Una parte importante de la financiación era dinero que ya existía con una etiqueta nueva y no compromiso adicional, que es la crítica de siempre a los anuncios europeos de política industrial.

Centrarse en la vanguardia pudo ser la apuesta equivocada. Donde Europa es fuerte de verdad es en equipos, materiales, chips de automoción e industriales e investigación. Ir a por la fabricación de lógica puntera fue poner el dinero justo donde más desventaja se tiene.

Los plazos de aprobación fueron lentos. Los procedimientos de ayudas de Estado y los permisos tardaron más de lo que aguanta el ciclo de inversión de esta industria.

La demanda no acompañó. Varios proyectos anunciados se retrasaron o se recortaron cuando cambiaron las condiciones del mercado, de forma muy visible en los semiconductores de automoción.

Qué cambiaría la propuesta de Chips Act 2.0

El 3 de junio de 2026 la Comisión adoptó su propuesta de Chips Act 2.0 (COM(2026) 504, procedimiento 2026/0139(COD)) dentro de su Technological Sovereignty Package (paquete de soberanía tecnológica). Derogaría y sustituiría el Reglamento (UE) 2023/1781, manteniendo los tres pilares. Leído a la luz de las críticas anteriores, el texto hace lo siguiente:

El dinero queda para las negociaciones presupuestarias. La iniciativa Chips para Europa 2.0 se seguiría financiando con Horizonte Europa y el programa Europa Digital, y con sus sucesores a partir de 2027. Que llegue dinero de verdad nuevo depende del presupuesto de 2028 a 2034, que tratamos en nuestra guía del Fondo Europeo de Competitividad.

Un ámbito más amplio, sin renunciar a una apuesta puntera. Las normas para instalaciones pioneras cubrirían toda la cadena de valor, desde materiales especiales, equipos y diseño de chips hasta placas de circuito impreso, empaquetado avanzado y ensamblaje, y los circuitos integrados fotónicos se suman a la iniciativa. Al mismo tiempo, un proyecto estratégico de fabricación avanzada recibe la máxima prioridad: una primera instalación de la UE que combine la fabricación en nodos punteros con la integración de chiplets y el empaquetado 3D, con una producción piloto prevista entre 2030 y 2033.

Permisos más rápidos. Los proyectos estratégicos y las instalaciones pioneras tendrán un procedimiento de autorización acelerado, con un máximo de 12 meses desde que se presenta una solicitud completa ante una ventanilla única.

Medidas por el lado de la demanda. Los Grand Challenges, un Demand Forum, los Demand Accelerators y la compra pública de innovación buscan crear primeros compradores para los chips desarrollados en la UE, y los compradores públicos podrán valorar la seguridad de suministro en los chips destinados a infraestructuras críticas. La propuesta lo vincula con el despliegue de cómputo de IA que describimos en nuestra guía de InvestAI, que hoy depende casi por completo de aceleradores no europeos.

Añade además una etiqueta Semiconductor Region of Excellence para las regiones con un plan de inversión en semiconductores, y un seguimiento más estrecho de la cadena de suministro con indicadores de alerta temprana. Nada de esto es ley todavía. En el Parlamento lo lleva la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE), con Oliver Schenk (PPE, Alemania) nombrado ponente el 31 de agosto de 2026, y en el Consejo el expediente está a nivel de grupo de trabajo. Así estaban las cosas el 10 de octubre de 2026.

Cómo participar en la práctica

Consulte el calendario de convocatorias de la Empresa Común de Chips. Las convocatorias abren a lo largo del año y suelen cerrar unos meses después. En los últimos ciclos han abierto en verano con plazo en otoño.

Vaya directamente a las líneas piloto si lo que necesita es acceso a fabricación. Tienen sus propios procesos de acceso, distintos de las convocatorias de financiación.

Mire la plataforma de diseño si las licencias de herramientas le están frenando. Es un ahorro concreto y disponible ya.

Localice su centro nacional de competencia. Igual que con EuroHPC, existen para ayudar a quien todavía no está dentro del ecosistema.

Vigile la vía PIICE si es una empresa grande. Los proyectos importantes de interés común europeo en microelectrónica permiten ayudas de Estado a proyectos transfronterizos. Es un proceso nacional, no una solicitud en Bruselas.

Una valoración honesta

La política de semiconductores se mueve en plazos que hacen parecer instantánea la política de software. Una fábrica tarda años en construirse y más todavía en ser productiva. Los ciclos de diseño de un chip complejo van de tres a cinco años. Una cantera de talento tarda una década en dar fruto.

Lo realista es pensar que el Chips Act no alcanzará el objetivo que anunció, que reforzará de forma apreciable partes concretas de la cadena de valor europea y que dentro de quince años se verá mejor de lo que se ve hoy, siempre que el compromiso se mantenga. Si se mantiene o no es una cuestión política.

Para una empresa que está decidiendo si participar, el argumento estratégico da bastante igual. Lo que importa es si el acceso a una línea piloto, el acceso a herramientas de diseño o un proyecto de investigación financiado le sirven ahora. A los diseñadores de chips y a las empresas de hardware les sirven con bastante frecuencia, y la infraestructura está claramente mejor que hace cinco años.

Dónde encaja

El panorama completo de financiación lo tiene en nuestra guía de financiación tecnológica de la UE. Los programas que financian la iniciativa Chips para Europa los tratamos en las guías de Horizonte Europa y del programa Europa Digital, y el despliegue de cómputo que depende de los semiconductores, en la guía de InvestAI.

Los productos con elementos digitales están sujetos además al reglamento de ciberresiliencia, que conviene leerse si vende hardware en la UE.

Obtener ayuda

Desarrollamos software para empresas de hardware y de tecnología que operan en Europa: firmware, sistemas embebidos, herramientas de ensayo y validación y la infraestructura de datos alrededor de la fabricación y de las flotas de dispositivos.

Si tiene trabajo financiado pendiente de ejecutar, o un producto de hardware cuya parte de software hay que desarrollar o mantener, escriba a office@c9group.dev. Más sobre lo que hacemos en la página de mantenimiento de sistemas heredados y en la página de entrada al mercado de la UE.

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